La biología sintética ofrece la promesa de crear en el laboratorio una forma de vida diseñada a medida. Sin embargo, a veces se olvida que las estrategias empleadas logran imitar a los organismos vivos, pero no pueden copiarlos.
La explicación de ello se debe a que la vida, tal y como la conocemos hoy, es el producto de la evolución, la materialización de una posibilidad entre muchas otras en la que el azar ha desempeñado un papel importante.
Tener en cuenta este hecho sin duda hará avanzar el campo de la biología sintética. Tal vez se llegue entonces a crear una célula sintética con capacidad de reproducirse y de evolucionar.
